Del libro "Las cenizas de Ángela" de Frank McCourt. Final del cap. 3Malachy y yo volvemos a dormir en la cama donde murió Eugene. Espero que no pase frío en aquel ataúd blanco, en el cementerio, aunque sé que ya no esta allí, porque los ángeles vienen al cementerio y abren el ataúd y él está lejos de la humedad del Shannon que mata, está en el cielo con Oliver y Margaret, donde tienen mucho pescado frito con patatas fritas y toffe y no hay tías que lo molesten a uno, donde todos los padres traen a casa el dinero de la oficina de empleo y no hay que recorrer las tabernas para encontrarlos.
Si bien la acción de este libro transcurre en un pequeño pueblo irlandés en los años 30 este pasaje irónico aunque lleno de dramatismo nos retrata cualquier época pasada y tristemente actual.
La mortandad infantil dramática e incomprensible como ninguna otra clase de mortandad dada la inocencia de los niños que se ven abocados a este "fin" sin haberles dado tiempo "a endurecer los dientes, de llegar al mas leve signo de fiereza" (M. Hernández), se ve reflejada en este pasaje con tres pequeños fallecidos, uno de ellos recientemente, aunque consolado el autor por el bienestar de ellos ante este "fin" que solo es el inicio de una plenitud a salvo de toda necesidad física.
No obstante, lo que me llama y conmueve de este pasaje es que para los ojos del niño que esta relatando este suceso, su concepción del cielo, expresado en el ultimo párrafo, lo expresa con la obtención de cosas tan básicas como el pescado frito las patatas fritas, los caramelos y la fidelidad de un padre que trae a casa el sueldo misérrimo del desempleo y no lo despilfarra en sí mismo por los bares.
El cielo, ese lugar celeste de claridad, de paz, felicidad y luminosidad. Donde la mente finita es imposible imaginar en un ápice de su esplendor. Donde ni el mejor pintor, poeta o músico puede transmitir sino un leve sentir con respecto al sentir celestial, para este niño es tener pescado frito, patatas fritas, caramelos y a su padre que vuelve con dinero para que este milagro se produzca una y otra vez. Esto es el cielo de los necesitados, la sobra de los saciados.
Ah los terribles años 30, Ah la católica Irlanda siempre oprimida.
España año 2006; me asomo al balcón de mi casa en un tercer piso y veo al padre "ciego" de heroína con los ojos cerrados y el equilibrio oscilando cada vez que se para, la litrona en la mano buscando el tabaco en su bolsillo trasero y esperando que su mujer, novia o parienta, que sé yo, se siente en un banco de hierro con los niños.
Los niños.¿Como será el cielo de estos dos críos?. Ellos si llevan patatas fritas en sus manos, bolsas de 30 pesetas. Llevan zapatos y están con sus padres cuando ambos se embriagan de drogas, alcohol y lo que caiga, no tienen que ir a buscarlo, por lo menos esta vez. Tal vez este sea el cielo de estos pequeños 3 y 6 años, sus padres pudiendo disponer de algún dinero extra para comprarles lo que ellos quieran, no más de 100 Ptas., Ella no esta buscando dinero con otros hombres y papá esta con ellos y esta bien.
Me duele la mirada seria del pequeño que, al final de la comitiva, cuando esta se para, alza la cabeza para mirar a su padre y ver que es lo que tiene que hacer, sin hablar, sin preguntar, sin quejarse. Sabe que tiene que parar, que tiene que esperar, si ellos se sientan, él podrá jugar alrededor, eso si, sin molestar, escuchara las incongruencias de sus progenitores que siempre pensando en el futuro piensan de donde sacaran el próximo dinero para conseguir el estado de embeleso que perderán en unas horas.
Y yo ruego porque estos dos pequeños tengan una abuela que los cuide en la vida cotidiana y por que su futuro se aleje de esta lacra que quita la sonrisa en los ojos de los niños, que se llama alcohol, drogas, vicios y que a mi me duele reconocer que no es mas que egoísmo humano.
¿Cuál será el cielo para los niños de Sierra Leona? Mutilados a la edad de tres años.
Prostituidas a los diez, envueltos en la guerra (palabra romántica para unos, terribles para todos los que la padecen) quien sabe a favor de que oscuros intereses.
Me gustaría saber cuales son los intereses y quienes los interesados supremos y en un acto de sadismo animal (perdón, quería decir humano) recoger todos los actos padecidos por los inocentes, me conformaría con oír a los niños, e ir inflingiendo en estos responsables el dolor físico y emocional que ellos han repartido tan generosamente.
Y ¿quien soy yo para juzgar a nadie?. Pero me duele oír los testimonios de los que allí están y ver las imágenes que no soy capaz de mirar.
Aunque sinceramente, lo que si me gustaría es llevar a estos niños un trozo de su cielo que tal vez no sea mas que agua, pan o una sonrisa.
1 comentario:
Tu sensibilidad respecto a este tema me abruma... ¡¡Cuan cierto es!!
Millones de niños en el mundo consideran el cielo, el paraíso, la gloria, lo que para otros, (la gran mayoría de la gente que vivimos en occidente) no es más que sobras, trastos viejos, estorbos...
Publicar un comentario